Día 2: Auschwitz - Birkenau

Antes de entrar se pueden apreciar una serie de planos en el que se pueden ver las ubicaciones de las cámaras de gas, crematorios y barracones. Os dejamos la imagen para que podais ver cómo estaban distribuidos los 3 subcampos y la amplitud de los mismos:

El “A” es Auschwitz I, el memorial en donde ahora nos encontramos, “B” Birkenau, “C” Monowitz y “D” la fábrica IG-Farben, encargada de suministrar el gas Zyklon B que se utilizaba en las cámaras de gas. Ahora un plano más cercano del campo Auschwitz I:

AUSCHWITZ I
Precio: 40 PLN, 10€ aprox. al cambio.
Incluye: Visita guiada por Auschwitz I y Auschwitz II.
Duración: 3 horas.

Aclarar que es necesario pagar una entrada con guía de forma obligatoria si vas entre las 10:00 y las 15:00, fuera de esta franja horaria la entrada es gratuita.
Comienza la visita que durará unas 3 horas por un infierno que el ser humano creo hace 70 años.
A la entrada del campo de Auschwitz I, podemos ver el tristemente eslogan conocido de todos los campos de exterminio “Arbeit Macht Frei”, el trabajo os hará libres, así comenzaba el engaño a todos los que entran a este campo de concentración.Decir que este campo originariamente se creó como centro administrativo para llevar la gestión del campo de concentración, en este campo de concentración murieron unos 70.000 intelectuales polacos y prisioneros de guerra entre otros.

La entrada hace 70 años:

La entrada hoy en día:

Tras pasar la entrada que miles de personas atravesaron, pudimos ver lo que a simple vista y para el que no sepa de lo que aquí ha sucedido, pueda parecer un simple barrio de pueblo acogedor.

Cada “bloque” tiene su propio número (este tipo de carteles y farolillos se siguen viendo en Cracovia).

La primera parada es el bloque 4, en el cual hay un memorial a la entrada con imágenes pertenecientes a las elecciones de quién vivía y quien iba directamente a la cámara de gas. En una fila vemos mujeres, niños y ancianos, en la otra los hombres, que posteriormente pasarían por una rápida “inspección” médica que determina quién vive y quién muere en las cámaras de gas (viendo lo que sufrirían no sé cuál de los dos destinos es el mejor).
En la imagen se puede apreciar cómo bajaban las víctimas de los vagones de la muerte, en este punto era donde las SS les esperaban para formar las famosas filas y escoger si eran aptos para trabajar o no y enviarlos directamente a las cámaras de gas.

Las SS ordenaban ponerse en dos filas, en una de las cuales estarán las mujeres, niños y ancianos, en la otra los hombres.

Los Nazis tenían la idea de que Canadá era un país rico, por eso a la zona de la rampa donde los judíos abandonaban sus pertenecías la llamaban Canadá, en teoría todas las pertenencias eran para el Tercer Reich, pero muchos guardias de las SS y posteriormente Sonderkommando (judíos que se encargaban de las tareas “sucias”, como por ejemplo la incineración de cuerpos y la extracción de dientes de oro), se quedaban con muchas de las pertenencias que los deportados dejaban pensando que algún día podrían recuperarlas.

Las SS apuntaban en unas listas los nombres, apellidos, fecha de entrada junto con el famoso número que se le asignaba a cada preso en su entrada al campo, número que llevarían tatuado en la piel. En la siguiente imagen a la izquierda podéis apreciar un documento que dictamina la sentencia a Auschwitz y a la derecha podéis ver un extracto donde se ven los detalles de la entrada de algunos de los presos:

En la siguiente imagen se puede ver donde descansan las cenizas de cientos de víctimas y su lugar procedencia:

Salimos de la primera habitación y nos dirigimos a otra en la que se pueden apreciar latas vacías del famoso gas Zyklon B. La fábrica IG-Farben se encargaba de fábricar productos químicos desinfectantes, la cual investigó que añadiendo un cierto componente a su producto se conseguía liquidar en unos minutos a miles de personas, ya que el gas al entrar en contacto con el oxígeno generaba un humo tóxico que provocaba la asfixia.
El procedimiento era el siguiente, desde la fábrica se transportaban las latas en un camión de la Cruz Roja hasta Birkenau, el camión entraba al campo como si de algo médico se tratara, de esta forma conseguían evitar que los presos entraran en pánico al ver el camión en el campo de concentración.
Los guardias de las SS se situaban en lo alto del recinto de desinfección (las famosas duchas) con una máscara antigas, abrían las latas y las dejaban caer sobre unos tubos con agujeros que llegaban hasta las duchas donde enviaban a los judíos a “desinfectar”.

Continuamos avanzando y llegamos a otra sección del bloque en el que podemos ver, a través de una cristalera, una cantidad enorme de pelo humano que los Sonderkommando cortaban a las víctimas segun entraban al campo. El pelo humano tuvo su uso en la fabricación de bombas, además de un uso textil en el mundo. Ante todo, disculpad por la calidad de las imágenes y por las propias imágenes, nos comentaron que por favor no sacásemos fotos en esta zona ya que por respeto a las víctimas está mal visto, pero quería compartir lo que yo pude ver.

Salimos del bloque número 4 con un continuo escalofrío recorriendo nuestro cuerpo, para continuar con la visita en el bloque número 5. En este bloque nos encontramos ante las pertenencias de las miles de personas que fueron deportadas y fallecieron en el campo. En la siguiente imagen vemos una cantidad enorme de gafas requisadas a los presos:

Continuamos caminando por el pabellón y pudimos ver la siguiente cristalera, en la que muestran las prótesis que requisaban de los presos recién llegados:

Continuamos por el bloque hacia el siguiente pasillo, aquí pudimos ver las famosas maletas de los deportados, la cantidad de maletas que se ven en la imagen corresponden a los judíos que vinieron en el último convoy a Auschwitz.

Cuando creíamos que lo habíamos visto todo, una última galería consigue estrecharnos aún más el nudo que tienes en la garganta. Una pila enorme de zapatos de todas las tallas, incluso de niños se mostraba tras la cristalera.

Tras pasar por otra galería en la que pudimos ver una fosa enorme repleta de utensilios para el aseo personal, como peines, brochas para el afeitado, etc. llegamos a otra que nos sobrecogió muchísimo, ropa de niño junto a una simple muñeca con la cabeza rota, simbolizando la cantidad de niños que fueron asesinados en el campo:

Salimos del edificio y entramos en el siguiente, el bloque número 7. En este bloque podemos ver la forma en la que vivían el día a día los prisioneros, los baños, las camas y los aseos. Nada más entrar vemos una galería repleta de fotos de los presos.

Fijándonos en las fechas vimos que muchos presos apenas duraban escasos meses en el campo.
Muchos de ellos dormían en habitaciones comunes como esta:

En esta otra imagen podemos ver los baños:

Continuamos por el pabellón hasta ver la primera hilera de literas:

Llegaban a dormir hasta 8 personas en cada una, entrecruzándose cabeza y piernas para tener un mayor sitio:

Una vez visto este bloque procedemos a entrar al bloque 11, el conocido como bloque de la muerte en Auschwitz I. Es un bloque en el que se impusieron durísimas penas a quienes intentaban fugarse del campo e incluso si cogían a polacos ayudando a un judío, el polaco y toda su familia eran asesinados o los dejaban morirse de hambre en presencia del resto de presos como castigo. De nuevo pedir disculpas por las fotos, no estaba permitido y la guía ya me tenía el ojo encima:

A los castigados los metían aquí dentro, en un espacio de 1 metro cuadrado tumbados y a oscuras:

O los metían en una habitación incomunicados, completamente a oscuras:

Salimos del bloque directos al patio, donde podemos encontrar la pared de fusilamiento, dicha pared la utilizaban para castigar duramente a los prisioneros con la muerte. Se colocaban en ella y las SS los ejecutaban en masa. Si nos fijamos en la imagen vemos que las ventanas de alrededor están tapadas con maderas, esto se hizo para que desde el interior no vieran las ejecuciones que se producían a escasos metros en el exterior.

Como podéis ver en la imagen, hay dos palos enormes, en los cuales colgaban a los prisioneros de los brazos atados a las espaldas que provocaban que con su propio peso se le salieran los hombros de su sitio y los mantenían colgados hasta que el SS decidiera bajarlo.

Salimos del patio de ejecuciones, nuestra siguiente parada íba a ser aún más triste si cabe, íbamos a las cámaras de gas y crematorios. En el camino pudimos (el guía se lo saltaba por alto) esto que nos llamó la atención ya que lo mismo lo pudimos ver en Sachsenhausen. El rodillo que se ve en el suelo lo arrastraban los prisioneros cuesta abajo, de tal forma que se penaba prácticamente con la muerte el agotamiento, ya que si el prisionero se cansaba, el rodillo le pasaba por encima.

Justo al lado vimos el bloque 21 correspondiente a la enfermería, aquí antes de trasladarse a Birkenau, el "angel de la muerte", Josef Mengele, utilizaba a los presos para realizar con ellos prácticas inhumanas. Posteriormente fue trasladado a Birkenau donde continuó con estas terribles prácticas.

Seguimos hacia las cámaras y pudimos ver un memorial de Maximilian Kolbe, un prisionero franciscano que fue voluntario a la muerte. Uno de los que convivió con él en el barracón no respondió a su nombre cuando los SS pasaron lista, al parecer se había fugado. Al no responder ni él ni ninguno de sus compañeros sobre el paradero del prisionero fugado, el SS determinó que morirían 10 de ellos escogidos al azar. Eligieron a un compañero de Kolbe, el cual cuando salió de su fila preparado para la muerte, lo hizo lamentándose mientras se acordaba de sus hijos, mujer y padres. Kolbe al oírlo decidió sacrificar su propia vida por la del compañero escogido, ya que él no tenía familia y nadie que se acordaría de él, además estaba enfermo de tuberculosis. Hoy se le rinde tributo de esta manera en Auschwitz:

Esta es la distancia entre la vida y la muerte:

En esta horca fue sentenciado a muerte el comandante del campo de Auschwitz, Rudölf Höß, tras los juicios de Núremberg:

Ya estábamos en la última parada de Auschwitz I, las cámaras de gas y los crematorios:

Nada más atravesar la puerta, entramos en las cámaras de gas, donde en 20 minutos podían morir 2000 personas. Como comentábamos anteriormente, el guardia de las SS una vez todos los prisioneros estaban dentro de las duchas y con las luces apagadas, desde el tejado dejaba caer el contenido de la lata de Zyklon B que provocaría la muerte de los no aptos para trabajar.

Continuamos el camino hasta llegar a los crematorios, en este punto el silencio que nos acompaña durante toda la visita, llega a ser tan extremo, como si algo se te clavara dentro de ti y la tristeza invada tu cuerpo.

Salimos fuera de los crematorios y pudimos observar el detalle de la alambrada electrificada que limitaba todo el campo junto a una señal que advertía del peligro. Aunque eran muchos los presos que decidían acabar con su vida de esta manera, pegados a las vallas antes de pasar por la agonía y el sufrimiento de los nazis.

Abandonamos Auschwitz I y justo fuera de la entrada, hay una parada de autobús el cual nos llevará hasta Auschwitz II – Birkenau. La guía se montó con nosotros para continuar con la explicación en Birkenau.