Día 1: Moscú

Moscú

Después de un largo viaje, escala en Bruselas incluida, llegamos a Domodédovo, por fin pisamos suelo ruso! Aunque la alegría nos durará poco, tras salir del avión desemboca todo en una impresionante cola para la revisión del pasaporte y visado. Pocas veces habíamos visto tanta gente agrupada para pasar un control, además por mucho que preguntábamos a la seguridad del recinto qué debíamos hacer o hacia dónde teníamos que ir, o bien no nos respondían y nos ponían mala cara o nos soltaban una frase en ruso que no eramos capaces de descifrar.
Ante la frustración de que nadie nos entendía ni tampoco facilitaban las cosas, decidimos fijarnos en la gente y aprovechar un hueco en una de las filas para poder llegar antes a la ventanilla del control. Por fin, después de 2 horas es nuestro turno, tras sonreir del mismo modo que aparece en el pasaporte para que puedan comprobar que, efectivamente, somos nosotros, nos dejan ir a por las maletas. Como es lógico, después de tanto tiempo las maletas ya no estában en la cinta. Tuvimos que buscarlas alrededor de la cinta, qué angustia, pero al fin dimos con ellas.
Lo primero que hicimos nada más coger las maletas y justo antes de salir del aeropuerto, fue comprar una tarjeta SIM de prepago con la compañia Megafon, buscando el logo, llegamos sin problemas al stand.

TARJETA SIM PREPAGO CON MEGAFON
Precio: 800 Rublos (11€ al cambio), varía en función de lo contratado.
Incluye: 8 Gb de datos con validez de un mes desde su activación.

Con la tarjeta de móvil funcionando, salimos al exterior del aeropuerto para coger el Aeroexpress, tren que realiza el recorrido Domodédovo - Moscú, el cual tiene un precio de 500rb por persona.

AEROEXPRESS DOMODÉDOVO - PAVELETSKAYA(MOSCÚ)
Precio: 500 Rublos
Duración: 45 minutos.

Con la emoción del momento, no habíamos comido nada y eran más de las 16:30. Hasta que pasó por el vagón del tren una señora con un carrito de cocina, fue como frotar una lámpara mágica y pedir un deseo! Compramos un par de sandwiches por 460rb, nos sabía a gloria!
Teníamos el hotel reservado relativamente cerca de la Plaza Roja, su nombre: miniHotel OldMoscow. Después de que el tren nos dejase en la estación Paveletskaya (Павелецкая), fuimos a sacar la tarjeta Troika Card, es una tarjeta recargable que permite viajar por el metro una cantidad de viajes determinada (en función de la carga que se realice). Se puede adquirir en las mismas máquinas que hay a la entrada del metro.

TROIKA CARD
Precio: 50 Rb + 650 Rb
Validez: Con 650 Rb tenemos para 20 viajes en metro. Los 50 Rb son por la adquisición de la tarjeta (son reembonsables si se entrega después de su uso).

Para llegar al hotel, teníamos que coger la línea 2 (color verde) de metro en dirección Rechnoy Vokzal (Речной вокзал) y bajarnos en la parada Novokuznetskaya (Новокузнецкая), aquí tomamos la salida hacia la parada Tretyakovskaya (Третьяко́вская) y desde aquí coger la línea 6 de metro en dirección Medvedkovo (Медведково). Nos bajamos en la siguiente parada Kitay-Gorod (Кита́й-го́род) y desde aquí fuimos caminando hasta llegar al hotel.
Puede parecer un poco lioso, pero os dejamos un mapa en cirílico como en nuestro alfabeto para facilitaros las cosas. Al principio puede parecer complicado guiarse por el metro, pero luego con el mapa en la mano, todo era más fácil.

El hotel la verdad que no era demasiado grande, pero lo suficiente para nosotros dos, con ducha y baño en perfectas condiciones. A pesar de que la mujer que nos atendió no tenía mucha idea de inglés, a base de gestos logramos entendernos para entregarle nuestra documentación y decirle cuál sería nuestro día de salida.
Tras acomodarnos y dejar las maletas, teníamos previsto visitar, como no, la Plaza Roja. Salimos del hotel y después de unos 10 minutos andando por una gran avenida, llegamos a la gran Plaza Roja, giramos nuestra cabeza a la izquierda y ahí estaba! Después de tanto tiempo por fin cumplíamos el sueño de ver la Catedral de San Basilio.

Tuvimos la "mala suerte" de que la mitad de la plaza estaba vallada, debido a que estaban montando un escenario inmenso para albergar el festival Spasskaya. Pero aún así es espectacular!
Nos quedamos un buen rato atónitos mirando lo bonita que era la Catedral, desde diferentes puntos de vista:

Es importante destacar que en la plaza tenemos diferentes monumentos históricos para ver, así que en nuestra primera toma de contacto, lo que haríamos sería una visita rápida de cada uno de los edificios característicos que podemos encontrarnos.
En primer lugar tenemos la torre Spasskaya (Спасская башня), es una de las grandes torres del Kremlin al lado de la Basílica de San Basilio.

Al lado del Kremlin, podemos ver El Mausoleo de Lenin, lugar donde descansa, embalsamado, el máximo dirigente de la antigua URSS.

En frente del Kremlin se encuentra un edificio enorme que corresponde a Las Galerías GUM, un centro comercial enorme que cuando cae la noche iluman su fachada por completo.

También tenemos un edificio enorme rojo que parecía de juguete que parece custodiar la plaza, es el Museo Estatal de Historia.

En una esquina de la plaza, al lado del Museo Estatal de Historia, tenemos una pequeña iglesia, es La Iglesia de Kazán, virgen a la que en todo Rusia le tienen un gran aprecio y que su imagen la podemos encontrar en multitud de basílicas.

Entre los dos edificios, tenemos La puerta y la Capilla Ibérica, si atravesamos la puerta, podemos ver el kilómetro cero de Moscú.

A la salida de la plaza tenemos otro imponente edificio de color naranja, el Museo de la Guerra de 1812.

Tras ver los edificios más característicos que rodean la plaza, rodeamos el Kremlin para ver La tumba del soldado desconocido, una llama en memoria de los soldados caídos en la Gran Guerra Patria.

Después de la primera toma de contacto con las cercanías de la Plaza Roja, fuimos a cenar a las Galerías GUM. Si por fuera con la ilumnación que tiene, ya nos impresionó, por dentro todavía es más bonito:

Subimos a la tercera planta, donde se encuentran los restaurantes y nos decantamos por el restaurante столоваyа 57, es un buffet, como en Moscú muchas de las cartas estaban en cirílico, aunque en la mayoría ponían la imagen del plato al lado, recomendamos acudir a un buffet ya que así vemos lo que comemos y si nos gusta con menos riesgo de fracasar.
Tras la cena volvimos al hotel a descansar. Había sido un día agotador!