Día 9: Berlín

Berlín

Una de las visitas que consideramos obligatorias cercanas a Berlín es el campo de concentración de Sachsenhausen, situado en Oranienburg y fácilmente accesible utilizando el tren. Debéis coger cualquiera de las siguientes líneas RE5, RB12 o S1. Una vez en Oranienburg, desde la estación hasta el campo, podéis caminar unos 20 minutos o tomar el autobús 804.
Sabemos que existen diferentes agencias privadas que se pueden contratar y que incluyen la visita al campo. Nosotros optamos por hacer la visita por cuenta propia y adquirir un audioguía en español.

SACHSENHAUSEN
Precio: Entrada gratuita. Audioguía: 3€
Horario: Del 15 de marzo al 14 de octubre: todos los días de 8:30 a 18:00 horas. Del 15 de octubre al 14 de marzo: todos los días de 8:30 a 16:30 horas. Los museos cierran los lunes.

Sachsenhausen

El campo fue construido en 1936 por prisioneros de otros campos. Fue creado con la idea de plasmar a la sociedad que era un lugar acogedor, tratando de ocultar los crímenes que allí se cometían. Fue a mediados de noviembre de 1941 cuando las SS deportaron a cerca de 18.000 prisioneros de guerra soviéticos al campo de concentración de Sachsenhausen. En total, fueron asesinados más de 13.000.
Uno de los puntos por los que el campo fue importante fue en el intento de lograr la falsificación de la moneda inglesa, con el objetivo de inundar el mercado. El encargado de llevar dicha tarea a cabo fue Bernhard Krüger, quien seleccionó de entre los miles de presos del campo a los expertos en numismática, caligrafía y técnicos de impresión, con la promesa de si conseguían la réplica exacta, los pondrían en libertad. Consiguieron una réplica exacta y la operación fue exitosa para el III Reich.
Nada más llegar a la entrada del campo vemos un edificio donde podremos adquirir, si se desea, la audioguía.

La distribución de los barracones era en forma triangular, de tal forma que desde el edificio central quedaban todos vigilados y así evitar posibles fugas.

En el camino desde la entrada hasta llegar al edificio central del campo hay varios monumentos que conmemoran a las víctimas que perdieron la vida allí.

A un lado del camino, se puede ver un gran edificio de color verde. Este edificio lo construyeron como un salón de juegos donde los oficiales de las SS se despejaban la cabeza de las atrocidades a las que sometían a los presos.

Llegamos al edificio central, en la siguiente imagen podéis apreciar la entrada en 1945 y la entrada a día de hoy para ver que se mantienen exáctamente iguales. El reloj está parado marcando las 11:10, exactamente a la misma hora que los aliados liberaron el campo.

Nos acercamos a la puerta y pudimos apreciar el famoso letrero, "Arbeit Macht Frei", que podremos encontrar a la entrada de cualquier campo de concentración que visitemos. Con la frase de "El trabajo os hará libres" pretendían engañar a los presos tratando de motivarles a trabajar y esforzase para lograr una liberación que jamás se produciría.

Nada más traspasar la puerta, vemos que en el lugar donde antiguamente estaban los barracones, a día de hoy han levantado un muro con la silueta del mismo. De esta manera se puede apreciar la forma en triángulo del campo que antes comentábamos.

A día de hoy, sólo existen reconstrucciones de los barracones número 38 y 39.

El complejo estaba bordeado por una alambrada baja electrificada, antes de la alambrada se extendía un perímetro de seguridad de varios metros con carteles que avisaba que cualquiera que pusiera un pie en ellos sería abatido a tiros.

Había un pequeño recinto lleno de piedras de diferentes tamaños donde los presos probaban, marchando durante largas horas, la calidad del calzado que fabricaban.

Fuimos al primero de los barracones, al número 38, aquí se encontraban sobre todo las duchas, servicios, cuartos de castigo y los dormitorios. Durante la visita al pabellón nos acompaña un silencio desolador. En la siguiente imagen podéis ver las duchas e inodoros junto con un letrero que dice lo siguiente: “Aquí es donde, por las mañanas, los prisioneros se duchan. En ocasiones, más de 400 hombres tenían que asearse en barracones como este. Solo tenían 30 minutos para despertarse, vestirse y lavarse para estar listos a la llamada. Como consecuencia, de 8 a 10 personas debían ducharse en estas dos bañeras que arrojaban agua fría como una fuente, desde el medio. Las duchas son sin embargo otro lugar de terror, se conoce que los guardias de las SS ahogaban a los prisioneros en los lavapies de la derecha”.

Llegamos al comedor del barracón. Nos acompañaba una sensación de angustia tremenda el estar solo 10 personas dentro del barracón visitándolo en este momento, no queremos imaginar lo que sentirían aquí decenas de personas, con la escasez de higiene que habría, era el lugar perfecto para formar epidemias y contagios de todo tipo de enfermedades.

Justo al lado del comedor encontramos la habitación con literas, la separación entre ellas era mínima como podéis ver en la imagen:

Después de haber visitado el barracón, fuimos a la siguiente, la número 39. En este se pueden ver cómo vivían los presos más privilegiados, las condiciones a pesar de ser mejores, siguen siendo pésimas.

Podemos ver que hay un apartado del barracón destinado como museo, donde se pueden ver diferentes pertenencias de los presos e incluso maquinaria que utilizaron para la falsificación de la libra esterlina.
Salimos del barracón y nos dirigimos hasta un patio donde nos encontramos unos troncos en el suelo los cuales tienen un hierro en el centro. Se utilizaban como castigo a los presos, ataban al preso con las manos en la espalda y lo colgaban durante horas esperando que con su propio peso se le salieran los hombros, además también lo utilizaban para ahorcar al preso que intentase fugarse y así todo el mundo pudiera ver lo que les esperaba.

En las paredes que delimitan el campo, podemos ver varios memoriales a las víctimas que perdieron la vida en el campo por diferentes motivos: judíos, etnia gitana, homosexuales y presos políticos entre otros.

Custodiando cada vértice del campo hay una torre de vigilancia desde la cual se observaba cualquier detalle que sucediera dentro del campo.

Llegamos al centro del campo donde está levantada una estatua en memoria a los soldados que liberaron el campo.

>En la parte derecha del campo podemos encontrar unos barracones construidos para los prisioneros de guerra aliados. En el campo se encarcelaron a algunos prisioneros de guerra británicos y canadienses pero ningún americano. Después de la guerra, el servicio secreto soviético (NKVD) utilizó este área, de 1945 a 1950, como campo de prisioneros para oficiales y civiles alemanes. Los edificios son visitables y dentro encontraréis publicidad y artículos de la época soviética.

Después de ver esta parte del campo, continuamos con la parte izquierda, quizá la más triste de todas ya que aquí encontraremos cómo llevaron a cabo los nazis la "Solución final". A esta parte del campo se le conoce como "Station Z".
Lo primero que nos encontramos es con el tunel de tiro. A este lugar se llevaban a los presos que tenían empastes dentales de oro, haciéndoles creer que se les iba a medir su estatura, les hacían introducir los pies en la caja anclada al suelo y el oficial les pegaba un tiro en la nuca. Una vez asesinado, procedían a extraer la pieza de oro para poder fundirla posteriormente.

La panorámica de esta parte del campo era mucho más tenebrosa que la anterior.

Continuamos la visita entrando al edificio blanco que se encuentra al lado de la zanja de ejecuciones. Nada más entrar nos recibe un monumento memorial que nos adelantaba en cierta forma lo que nos esperaba a continuación. De esta manera era como sacaban los Sonderkommando a los presos que acababan de ser gaseados previos a ser quemados en los crematorios.

Llegamos a la zona de los crematorios, aquí se pueden ver los restos de los hornos crematorios del campo, cámaras de gas y una serie de fotos que ilustran lo que allí sucedió.

El último punto de la visita era la enfermería, muchos sabréis que los nazis utilizaron a los presos para realizar experimentos médicos, como el trístemente conocido Josef Mengele, por ser el "Ángel de la muerte" de Auschwitz - Birkenau. En Sachsenhausen el "médico" encargado de practicar esta serie de atrocidades era Werner Fischer, llegó a causar intencionadamente la malaria, fiebre tifoidea y hasta llegó a probar las consecuencias del gas mostaza y sus posibles curas directamente a los presos.

En el subterráneo del recinto encontramos el lugar donde almacenaban los cadáveres que venían de las cámaras de gas, es aterrador hacernos a la idea de que estas cosas sucedieron realmente.

Salimos del campo de concentración haciendo el mismo camino hasta llegar a la estación de tren para volver a Berlín. Regresamos a la ciudad y como aun estaba cayendo la noche, optamos por visitar la zona de Kurfürstendamm, habían sacado carpas a la plaza con un montón de puestos de comida tradicional y no lo dudamos un instante, cogimos sitio y nos quedamos a disfrutar del ambiente.